miércoles, 3 de septiembre de 2014

Nuevo comienzo





Y como este blog va de mis amores, de mis problemas, suelo tenerle muy abandonado o solo para las cosas mas negativas, pero empiezo (ya hace tiempo que empezó pero ahora puede salir a la luz con todo su brillo) una nueva etapa de mi vida y de momento esta siendo una etapa feliz, no libre de problemas, pero feliz, y ello conlleva que vuelvan mis ganas de escribir:

                                         

Hoy he de lucir radiante de alegría, pues no quiero apagar el brillo de tus buenas intenciones con energías negativas. No, no puedo permitir que con mis actitudes, pueda yo arruinar esta mañana que de otro modo podría ser hermosa, pues tú con tu mirada -haya o no nubes-, logras encender poner luz al día, iluminándolo y llenarlo de suaves y agradables colores.

Cada mañana trae una nueva oportunidad de renovación, y estando a tu lado todo me parece posible, todo es mágico. Me agrada esta sensación que tengo, por la cual aun sin saber lo que mañana me regalarás, ya siento ansias de que llegue un nuevo amanecer, contigo a mi lado, regalándome nuevas emociones bajo un bello amanecer que esté colorido o no, será especial por el simple hecho de saber que existes, y estás ahí para mí.

Mis líneas viajan para abrazarte, te encuentran, te miran, y te susurran procurando anidarse en tu corazón. Deseo que nunca más estés sola, y quiero que la calidez de este amor sincero te cubra. Conocerte hizo que de ti me vuelva dependiente; cada día y cada momento necesito saber que estás bien, sin nada que te falte, para así yo poder seguir con las cosas de mi vida. Necesito y así, de esa manera, proteger este amor contra todo.

Presente estás en mí, a diario te encuentras en mí: mientras me encuentro en la calle, en casa, a la hora de la comida, en el bus y en mis sueños… En cada cosa que hago pretendo aprisionarte y no dejarte salida alguna, porque quiero volverte mi sueño viviente, mi realidad con su traje de utopía que simplemente dejó de serlo, para convertirte en el logro que la mayoría de los incrédulos no pensaba que obtendría.

De la misma manera espero me tengas presente: en tu preocupado despertar, en tu desayuno de la mañana, en tus clases, en tu caminar por la vida, en tu momento de soledad y meditación…
Tan sólo deseo ser esa sombra que no se aleja de ti aunque corras al fin del mundo, porque hasta ahí mismo me tendrás. Ambos, juntos, incluso en latitudes opuestas, que al final sólo son fríos números que algún día dejarán de serlo.

Te amo, aunque escribirlo suene algo seco, o esté redundando en ello… te amo.

Hasta pronto amor mío, te veré en la próxima carta que te envíe, la recibirás con nuevas palabras, un corazón de latidos renovados por ti. Te envío mis mejores deseos, esperando que aunque hoy aún no pueda verte y abrazarte, estas palabras pudieran animar tu día, hacerte sentir amada y querida. No podía dejar pasar esta oportunidad de asegurarme que tuvieses un gran día.